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UN EJEMPLO DE SUPERACIÓN
(Tomado de El Tiempo, Marzo 24 de 2007)

 

Oscar Laverde hace parte de los 3.729 militares que han sido victimas de las minas antipersona en el país en los últimos 15 años. A pesar de su ceguera. Esta próximo a graduarse, con honores, de abogado.

El Señor Oscar Laverde, A Los 19 Años Quedo Ciego, Se Rehabilito En 1995, se graduó como abogado con honores en la universidad militar nueva granada.

 

“al prinicipio me rehusé a perder mis ojos. Por eso desprecié la ayuda que me ofrecieron los medicos”, relata.

 

Siete meses después se resigno y, en la oscuridad, empezó a aprender el lenguaje de los ciegos. Por eso se interno en el centro de rehabilitación para adultos ciegos –CRAC, donde aprendió a leer y a escribir en braille y a realizar operaciones matemáticas con el ábaco.

 

También aprendí técnicas para la vida cotidiana, como doblar la ropa, reconocer las monedas, marcar un teléfono. Y empecé a ganar de nuevo independencia”.

 

Sobrellevando su tragedia conoció a Maria Jose, su terapeuta y la mujer que cuatro años despues se convertiria en su esposa. Ella lo ayudo a adaptarse a su nueva vida.

 

 

Una beca muy merecida: con ella, vinieron nuevas ilusiones: terminar de estudiar y conformar una familia. Después de validar el bachillerato en el instituto triangulo, con la financiación de la corporación matamoros, decidió cumplir su sueño de convertirse en abogado.

 

Se presento a la universidad militar y después de dos años recibió una beca por su rendimiento.

 

“era el único del curso que no podía hacer copia”, dice entre risas.

 “siempre le decía a mis compañeros que ya quisiera verlos  presentando todos los exámenes orales como me tocó a mi”.

 

Laverde, nacido en Nocaima, Cundinamarca, es un aficionado a la tecnologia, en la que ha encontrado casi un reemplazo a sus ojos. Hoy, a sus 31 años,   tiene en su computador un software que le ‘lee’ toda clase de documentos.

 

Asi, se mantiene al día leyendo periódicos y revistas por internet. Y cuando le suena el celular, una voz le avisa quién lo está llamando.

 

“lo único que me limita mucho son los desplazamientos. En Bogota hay una insensibilidad terrible. La gente no es capaz ni de ayudarlo a uno a pasar una calle”, dice.

 

Hoy, 12 años después de su tragedia, Laverde confiesa que ya no se desgasta en pensar como hubiera sido su vida como vidente.
“creo que en el fondo eso me hizo reorientarme”.
 

Hace tres años, tuvo a Luisa Maria, su primera y unica hija. “yo me declaro un hombre con suerte –dice- y si hubiera tenido un varón, nunca hubiera interferido en su decisión de irse al ejército”.

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Última modificación: 13 de Mayo de 2010