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Oscar Laverde hace parte
de los 3.729 militares que han sido victimas de las minas antipersona en
el país en los últimos 15 años. A pesar de su ceguera. Esta próximo a
graduarse, con honores, de abogado.
El Señor Oscar
Laverde, A Los 19 Años Quedo Ciego, Se Rehabilito En 1995, se graduó
como abogado con honores en la universidad militar nueva granada.
“al prinicipio me rehusé a perder mis ojos. Por eso
desprecié la ayuda que me ofrecieron los medicos”, relata.
Siete meses después se resigno y, en la oscuridad, empezó
a aprender el lenguaje de los ciegos. Por eso se interno en el centro de
rehabilitación para adultos ciegos –CRAC, donde aprendió a leer y a
escribir en braille y a realizar operaciones matemáticas con el ábaco.
También aprendí técnicas para la vida cotidiana, como
doblar la ropa, reconocer las monedas, marcar un teléfono. Y empecé
a ganar de nuevo independencia”.
Sobrellevando su
tragedia conoció a Maria Jose, su terapeuta y la mujer que cuatro años
despues se convertiria en su esposa. Ella lo ayudo a adaptarse a su
nueva vida.
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Una beca muy merecida:
con ella, vinieron nuevas ilusiones: terminar de estudiar y conformar
una familia. Después de validar el bachillerato en el instituto
triangulo, con la financiación de la corporación matamoros, decidió
cumplir su sueño de convertirse en abogado.
Se presento a la
universidad militar y después de dos años recibió una beca por su
rendimiento.
“era el único del
curso que no podía hacer copia”, dice entre risas.
“siempre le decía a mis compañeros que ya quisiera
verlos presentando todos los exámenes orales como me tocó a mi”.
Laverde, nacido en
Nocaima, Cundinamarca, es un aficionado a la tecnologia, en la que ha
encontrado casi un reemplazo a sus ojos. Hoy, a sus 31 años, tiene en
su computador un software que le ‘lee’ toda clase de documentos.
Asi, se mantiene al día
leyendo periódicos y revistas por internet. Y cuando le suena el
celular, una voz le avisa quién lo está llamando.
“lo único que me limita mucho son los desplazamientos. En
Bogota hay una insensibilidad terrible. La gente no es capaz ni de
ayudarlo a uno a pasar una calle”, dice.
Hoy, 12 años después de
su tragedia, Laverde confiesa que ya no se desgasta en pensar como
hubiera sido su vida como vidente.
“creo que en el fondo eso me hizo reorientarme”.
Hace tres años, tuvo a
Luisa Maria, su primera y unica hija. “yo me declaro un hombre con
suerte –dice- y si hubiera tenido un varón, nunca hubiera interferido en
su decisión de irse al ejército”. |